Hiperhidrosistratamiento-para-la-hiperhidrosis-axilar

¿Toxina botulínica para la hiperhidrosis axilar? Sí, la toxina botulínica es una opción indolora y rápida para ponerle fin a la sudoración excesiva. En este artículo os contamos cómo en la Clínica Bayón ponemos remedio a la hiperhidrosis axilar, problema que sufre mucha gente y del que poco se habla, gracias a la infiltración de este compuesto.

¿Qué es la hiperhidrosis axilar? 

El sudor es un mecanismo que emplea nuestro cuerpo para regular la temperatura. Hablamos de hiperhidrosis cuando hay sudoración excesiva no asociada a calor o ejercicio, es decir, una sudoración descontrolada ya sea en verano o invierno. Las personas con hiperhidrosis pueden sudar incluso cuando la temperatura es baja o están en reposo.

Afecta, especialmente, a las palmas de las manos, las plantas de los pies, las axilas o la cara, provocado por una sobreactividad de las glándulas sudoríparas de estas zonas del cuerpo. Suele iniciarse en la infancia o pubertad y normalmente dura toda la vida, lo que provoca, en muchos casos, limitaciones a la hora de establecer relaciones en el ámbito personal, social y laboral.

Tratamiento de toxina botulínica tipo A para la hiperhidrosis axilar

Esta técnica ha supuesto una revolución en el tratamiento de la hiperhidrosis. Su efecto se debe a un bloqueo de la función de las glándulas sudoríparas y por tanto disminuye la producción de sudor ahí donde se inyecta.

Efectividad del tratamiento de toxina botulínica

La infiltración de la toxina botulínica tipo A en las zonas afectadas, se realiza con agujas muy finas, por lo que se trata de un tratamiento indoloro, y con el que conseguimos, en casi la totalidad de casos, eliminar el 100% del sudor en la zona.

El tiempo de la sesión es de unos 10 o 15 minutos, no requiere anestesia y el paciente podrá reincorporarse a la vida normal, aunque durante las primeras cuatro horas después del tratamiento deberá guardar reposo y no realizar esfuerzos físicos.

Los resultados son visibles tras diez o doce días después de la infiltración.

La duración del tratamiento puede variar en función de cada caso, aunque generalmente su durabilidad es de entre ocho y doce meses. Se ha observado que sus efectos se alargan a medida que el paciente se somete a la técnica una y otra vez, por lo tanto, es un procedimiento que las personas con hiperhidrosis se realizan una vez al año.